Alquimia cabalística

“Que mi alma florezca en el amor para toda la existencia”.

Rudolf Steiner

 

El hombre está inmerso en la corriente de los tiempos de la evolución. Desde su nacimiento está sujeto a los cambios. Sólo la muerte pondrá fin a esta situación y hasta entonces el hombre no cesa en este devenir.  Por ello se plantea las siguientes preguntas:  ¿Cómo participar conscientemente en este devenir?  ¿Realmente se puede?

¿Cómo interpretar en nuestra época estas palabras de amor? Cuanto más desarrolla el hombre sobre el plano social, el interés por las opiniones de los demás, incluso pensando que son erróneas, más aclara sus propios pensamientos gracias a los pensamientos de los demás. Cuanto más coloque al lado de sus propios pensamientos  que considera auténticos, los desarrollados por otros, que aunque considerándolos falsos se interesa por ellos, más experimentará en las profundidades de su alma una palabra de Cristo que debe interpretarse de manera nueva.

Hemos constatado claramente que en el momento del encuentro, cuando surge en el círculo de las percepciones el hombre, las fuerzas solares, fuerzas de libertad, comienzan  actuar. La hora de la libertad ha sonado. ¿Qué quiere decir esto? Nada menos que la posibilidad de participar en lo sucesivo, conscientemente , en la evolución de las relaciones nacidas en ese encuentro.

Generalmente los hombres no se perciben lo suficiente y conscientemente los unos a los otros; la reacción convencional es encontrar al otro simpático o no, reacción superficial porque la situación existencial del hombre es tomar parte en el combate entre las dos fuerzas de oposición de Lucifer y de Ahriman.

Athys Floride (1999)